Así celebramos los 10 años de Netflix con una pegada de carteles en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga

Así celebramos los 10 años de Netflix con una pegada de carteles en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga

Así celebramos los 10 años de Netflix con una pegada de carteles en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga

Cuando una plataforma lleva diez años contando historias, no vale con celebrarlo solo en digital. Hay que salir a la calle, mancharse las manos y pegar carteles. Por eso, para el 10 aniversario de Netflix España, organizamos una pegada de carteles en varias ciudades. El objetivo: que los viandantes se encontraran con una historia en cada esquina. Y lo hicimos en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga.

Este tipo de street marketing tiene una ventaja clara: no se puede ignorar. Un cartel bien colocado en una pared te interpela. No hay algoritmo que lo evite. Por eso, para una marca que vive de las historias, la calle es el mejor escaparate.

Diez años de historias que dan para Netflix

El lema de la campaña lo decía todo: cada historia merece ser contada. Y para contarlas, nada mejor que ocupar el espacio público. En esta acción, los carteles se convirtieron en pequeñas puertas visuales repartidas por el mobiliario urbano. La imagen que captamos muestra una pared a pie de calle con varios carteles bien visibles, justo donde la gente pasa cada día.

Las ciudades elegidas fueron:

  • Madrid
  • Barcelona
  • Valencia
  • Málaga

Cuatro puntos clave en los que la marca se hizo presente con una pegada de carteles que no pasó desapercibida.

Cómo se hace una pegada de carteles profesional

Una pegada de carteles no es simplemente empapelar una pared. Detrás hay un proceso: elegir los soportes adecuados, preparar la superficie, usar el tipo de cola correcto y colocar cada cartel para que aguante el paso de los días. En esta campaña, el equipo se organizó para cubrir varios puntos de cada ciudad sin perder el ritmo. El resultado se ve en la foto: una pared que llama la atención y que forma parte del paisaje urbano.

Además, la pegada de carteles permite llegar a zonas donde otros formatos no entran. Un muro en una calle concurrida vale más que mil banners. Y esa es la gracia del wild posting: no parece publicidad, parece parte de la ciudad. Hasta que te paras a leer, claro.

Por qué el wild posting sigue funcionando

El wild posting tiene algo que la publicidad digital no puede copiar: la sorpresa. Cuando te encuentras un cartel bien pegado en una pared, no puedes hacer scroll para saltártelo. Está ahí, a tu altura, y te obliga a mirarlo. Para una marca como Netflix, que vive de las historias, este formato es perfecto. Porque cada cartel es una puerta a una historia, y cada historia merece ser contada.

En un momento en el que todo pasa en pantallas, salir a la calle es un acto casi revolucionario. Y cuando lo haces bien, la gente lo agradece. Esa es la intención de esta campaña: que cada cartel invite a pararse un segundo. Porque cada historia merece ser contada.

Si tienes una marca, un evento o una historia que contar, la calle sigue siendo un lienzo enorme. Y nosotros sabemos cómo llenarlo.