Llevamos a las calles de Madrid la campaña de Uber Eats con una impactante pegada de carteles

Llevamos a las calles de Madrid la campaña de Uber Eats con una impactante pegada de carteles

Llevamos a las calles de Madrid la campaña de Uber Eats con una impactante pegada de carteles

Madrid se recorre andando y, si te fijas, las paredes cuentan cosas. Eso es lo que buscaba Uber Eats cuando nos pidió llevar su mensaje a la calle: que cualquiera que pasara por delante leyera eso de “pide casi casi de todo” sin tener que sacar el móvil. Y ahí entramos nosotros.

Un mensaje pegado a la pared, no en una pantalla

La idea era sencilla. En vez de meter el anuncio en un soporte que la gente ya ignora, lo llevamos donde no se puede saltar: la pared.

En la imagen se ve el trabajo tal y como quedó. Una pared de bloques de piedra gris, con una estructura metálica oxidada incrustada en ella, y los carteles cubriéndola a nivel de calle. Esa mezcla de piedra vieja, hierro y color es justo lo que buscábamos: un anuncio que parece parte del barrio y que no pide permiso para que lo mires.

Con esa premisa montamos la pegada de carteles: elegimos el muro, preparamos la superficie y dejamos el mensaje listo para convivir con el día a día de la ciudad.

Cómo trabajamos una pegada de carteles en Madrid

Antes de pegar nada, hay trabajo detrás. Esto es lo que hacemos siempre:

  • Estudio de la pared: miramos el estado del muro, la altura y cómo se ve desde la acera.
  • Preparación de la superficie: limpiamos y aseguramos el soporte para que el papel no se despegue con el viento.
  • Colocación de los carteles: se pegan alineados y tensos, sin burbujas ni arrugas.
  • Repaso posterior: volvemos a pasar para comprobar que todo sigue en su sitio.

El street marketing vive de eso, de detalles que no salen en una foto pero se notan cuando vas caminando.

Por qué funciona para una marca como Uber Eats

Uber Eats no vende algo que se pueda tocar en la calle. Vende la idea de tener casi de todo a un clic. Y esa idea, pegada en una pared de Madrid, se entiende en dos segundos.

Lo que vimos en este tipo de trabajo:

  1. Impacto a pie de calle, sin depender de algoritmos.
  2. Presencia en zonas donde vive gente, no solo donde pasa.
  3. Un formato que aguanta sol, lluvia y miradas.
  4. Un coste ajustado frente a otros soportes.

Además, el cartel se hace foto. La gente lo comparte, lo etiqueta y el mensaje sigue circulando cuando ya nos hemos ido. Para una marca de reparto, eso vale doble.

Lo que nos llevamos de este trabajo

Cada acción deja algo. Aquí nos quedamos con la mezcla: una pared que ya tenía su historia y un mensaje que ahora forma parte de ella. Si tienes una marca y quieres que la vean en la calle de verdad, escríbenos. Sabemos dónde, cómo y con qué pegamento.